Hoy iba a deleitarles con un relato mitológico, pero me ha entrado la desgana, así que bien puedo hacerlo mañana... o nunca. Tanto da. La verdad es que paso de concentrarme en nada, no vaya a ser que me dé cuenta de algo que no debería. Creo que es un buen momento para fingir felicidad (que según los científicos es algo muy malo para la salud, así que me parece una forma muy irónica de matarse). Confieso que estoy un tanto decepcionada, más decepcionada de lo habitual quiero decir, aunque tampoco es que la decepción me la haya llevado ahora, sólo ha sido un recordatorio, pero creo que es lo de que no acabe de desaparecer lo que me incomoda. Me gustaría decirles algo sumamente inteligente, pero eso es algo improbable. Saben qué, el árbol suena igual aunque no haya nadie en el bosque para oírlo, no es algo opcional. En cambio sí es decisión mía lo que hago, hacer las cosas mal (tiene mucho de talento, pero también algo de voluntad). Espero que ustedes sí sean inteligentes.
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