Las cosas nunca salen como uno las planea porque cuando se piensa en algo rara vez se tiene en cuenta la realidad en lugar de dar prioridad a nuestra complacencia. Del análisis de los hechos sacamos las pistas que nos dicen cómo es la historia en realidad. Si se arrodillan ante alguien lo que se van a llevar es una patada en la cara y unas cuantas risas a su costa. No me digan que hay gente buena en el mundo, sólo hay gente que no sabe ser mala, que es distinto, pero de poder elegir serían todo lo crueles y egoístas que pudieran. De modo que la próxima vez que hagan el enorme esfuerzo de fingir algún interés por alguien que no sean ustedes les insto a que dejen claro que, como todo tipo de esfuerzo, es algo efímero, a fin de que puedan seguir manteniendo la creencia de que son buenas personas (si es que la tienen). A los que, como yo, alguna vez les acucia la necesidad de corresponder a un pequeño y emotivo gesto de aprecio, cállense la boca y finjan que les da todo igual, van a ahorrar mucho tiempo y dinero.
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