¿quién tendría ganas de recordar esto?

22 de junio de 2009

Por el precio de un sello

La semana pasada recibí una carta, no es nada especialmente personal, pero siempre me hace sonreír porque me permite recordar la persona que una vez creí que podría ser (y nunca fui) y por un instante hace que tenga la esperanza de que aún podría llegar a serlo. Me sorprende que siga llegando cada año, yo no la espero y no creo que lo siga haciendo por mucho más tiempo, pero me gusta sacar la correspondencia del buzón y verla ahí, porque es un retazo del único sueño que he tenido.

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