Hablemos de los sacrificios, no de los de vírgenes empujadas a la lava del volcán o apuñaladas en un altar de piedra (creo que la sociedad tiene muchos problemas con el acto sexual, antes y ahora, aunque varíe la vertiente), sino el de los pequeños gestos que hacemos por amor o como sea que se llame el venazo ese de ir de buenos porque nos cae bien alguien.
Un sacrificio no es un favor, no es algo que se salde con un gracias y, desde luego, quema mucho más si la otra persona no lo aprecia ni es consciente del mismo, de lo que has costado hacer eso porque va sin lugar a dudas contra nuestra naturaleza y nos apetece lo mismo que un maratón de documentales sobre la conducción segura o la fabricación del acero (que conste que es muy interesante, pero visto uno vistos todos), pero los hacemos, con cierta mentalidad heroica y sin intención de cobrar por ello, salvo por ese reconocimiento del que hablaba.
Posibles medidas para estos casos:
1-Hacerlo notar. "Ya te he movido esa caja de 200 kilos a pesar de mi contractura muscular y mi lesión de columna que han venido a ver unos especialistas desde Estocolmo y que han incluido en varias enciclopedias médicas y por la que me han invitado a dos simposios en Estados Unidos". Esto automáticamente te hará parecer ruin, además de que te arriesgas a una respuesta aún más desmoralizante tipo: "¡¿Cómo se te ocurre?!¡¿En qué estabas pensando?!" (¡¿En ti?!)
2-Decidir que no vas a hacer nada más por esa persona nunca ya que no lo valora (más mezquindad por tu parte). Lo que se convertirá en el recuerdo permanente de que no estás siendo desprendido por una venganza de la que nadie más está enterado, ni siquiera el que la sufre. En resumen, no soluciona nada.
3-Hacer que esa persona haga un sacrificio por ti. Es compensatorio, equitativo, pero corres el riesgo de que esa persona no lo haga y te sientas decepcionado, traicionado y muy dolido ("con lo que yo he hecho por ti y tú no eres capaz de hacer ni esto").
Un sacrificio no es un favor, no es algo que se salde con un gracias y, desde luego, quema mucho más si la otra persona no lo aprecia ni es consciente del mismo, de lo que has costado hacer eso porque va sin lugar a dudas contra nuestra naturaleza y nos apetece lo mismo que un maratón de documentales sobre la conducción segura o la fabricación del acero (que conste que es muy interesante, pero visto uno vistos todos), pero los hacemos, con cierta mentalidad heroica y sin intención de cobrar por ello, salvo por ese reconocimiento del que hablaba.
Posibles medidas para estos casos:
1-Hacerlo notar. "Ya te he movido esa caja de 200 kilos a pesar de mi contractura muscular y mi lesión de columna que han venido a ver unos especialistas desde Estocolmo y que han incluido en varias enciclopedias médicas y por la que me han invitado a dos simposios en Estados Unidos". Esto automáticamente te hará parecer ruin, además de que te arriesgas a una respuesta aún más desmoralizante tipo: "¡¿Cómo se te ocurre?!¡¿En qué estabas pensando?!" (¡¿En ti?!)
2-Decidir que no vas a hacer nada más por esa persona nunca ya que no lo valora (más mezquindad por tu parte). Lo que se convertirá en el recuerdo permanente de que no estás siendo desprendido por una venganza de la que nadie más está enterado, ni siquiera el que la sufre. En resumen, no soluciona nada.
3-Hacer que esa persona haga un sacrificio por ti. Es compensatorio, equitativo, pero corres el riesgo de que esa persona no lo haga y te sientas decepcionado, traicionado y muy dolido ("con lo que yo he hecho por ti y tú no eres capaz de hacer ni esto").
Así pues ninguna de estas acciones, aunque puedan proporcionar una satisfación momentánea, son una verdadera solución. Yo les insto a que miren a esa persona que les ha empujado a hacer el primo y enjuicien su decisión, qué les convenció para actuar así, y, sobre todo, piensen que quizá alguno de sus sacrificios se les haya pasado por alto y que no todos los días seremos protagonistas, lo pasaremos bien, la gente nos tratará como reyes y la comida nos quedará en su punto. Sepan que yo aprecio cada uno de los pequeños gestos que hacen por mí, en parte porque no requiere mucho esfuerzo tomar nota de ellos, aunque también llevo la cuenta de lo contrario por mucha capacidad de almacenaje que requiera. Y creo que el cariño que no les ha llegado hoy pueden no recibirlo nunca o quizá llegue mañana. El mal rollo lo recibirán siempre porque viene por mensajería urgente. Yo asumo que el mundo es injusto y me fotocopio la gratitud de una vez para varias. Decepciones hay a montones porque decepcionantes somos todos.
4 .:
Sacrificio es leer tus entradas con es letra minúscula que me llevas y lo demás son gilipolleces sin importancia.
Créeme.
Yo porque soy guay y eso pero otra es capaz de denunciarte por conseguir que su astiGmatismo (llámalo buena memoria) (o rencor, sí) aumente considerablemente tras hacer tremendo esfuerzo.
Decepcionantes somos todos, sí, pero algunos bastante más que otros.
Yo creo, en mi humilde (y sabia) opinión, que lo importante ya no es saber elegir de qué personas rodearte para sentirte menos decepcionada llegado el momento (si llega, que llegará) sino saber qué personas no escoger jamás.
P.D.: Tú también (no) me echabas de menos, ¿a qué sí?
Ya te he puesto la letra más grande (un poco, que tampoco quiero que pienses que no confio en ti y tu capacidad de esfuerzo), siempre tendrás futuro como vendedora de cupones, pero empiezo a pensar que lo que tienes es más que astigmatismo (y rencor)(al menos se ve que dejé huella en ti, aunque hubiera preferido que fuera por mi encanto personal y mi sin par alegría de vivir).
PD: Claro.
¿Seguro que me has puesto la letras más grande?
¿Te he pedido yo que confíes en mí o en mi capacidad de esfuerzo? NO, te he pedido que pongas la letra más grande.
P.D.: Llámalo rencor, sí.
Sí.
Ah, que me estabas pidiendo un favor. Vaya, no lo había pillado. Bueno, la pondré aún más grande aunque quede antiestético y estropee el conjunto. Mmm, ¿desde cuando soy tan maja?
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