Cuantos más seamos, más posibilidades de sobrevivir; cuantos más seamos, menos posibilidades de coexistir. Lo más difícil de ser adultos es estar solos en un mar de gente. De ahí tantas dudas, tantos subterfugios, medias verdades y pensamientos sin revelar. Es curioso, porque lo malo existe desde siempre. En el colegio ya había crueldad, ya había dolor y mucho miedo, pero lo que no había era desconsuelo. Eso sólo podemos crearlo cuando crecemos. No es fácil ser un niño, para nada, pero al menos sabemos que lo que estamos viendo es cierto porque cuando somos pequeños somos sinceros hasta en la amistad. A la hora de formar equipos para jugar un partido puede que te elijan porque eres el que mejor juega o, aunque seas un paquete, porque eres su amigo (y en el siguiente turno aún tiene opción a elegir alguno que es bueno). De mayores no somos nadie, somos una herramienta, como quien coge un destornillador o el Black and Decker. No importas nada, así que mejor que no te elijan porque seguro que es para que hagas algo que no te va a gustar hacer. La gente se emociona cuando se acuerdan de ella porque estamos tan hechos polvo que nos agarramos a un clavo ardiendo. De adultos necesitamos tanto el cariño como cuando somos niños, pero falta el valor para reconocerlo porque es más difícil tenerlo. Cuando somos pequeños nos meten en un grupo y aprendemos a vivir en una pequeña comunidad, rodeados por otros pequeños pueblos, que están cerca, pero no son el nuestro. Casi nunca nos gustará el rol que acabemos desempeñando dentro del grupo, pero somos alguien y siempre podemos reivindicar nuestra individualidad. Supongo que la idea era que de manera lógica de mayores nos sintiéramos parte de la sociedad, pero la sociedad es un traje que nos queda grande y creo que poca gente desarrolla el sentido de pertenencia. De pequeños nos asignaban a un minipaís, de mayores vamos a la deriva por el mundo. Mucha gente busca encontrar su sitio, su comunidad, donde siendo él sea alguien importante, pero eso no suele pasar casi nunca. Algunos creen conseguirlo y para otros esa esperanza se va desvaneciendo con el tiempo. Se buscan sustitutivos en grupos con los mismos gustos y aficiones, y en los trabajos en los que realmente nos toca formar parte de un colectivo queremos creer que estamos dentro, pero a poco que se observe se da uno cuenta de que no hay equipo. Las cosas de mayores son siempre circunstanciales, por eso no hay forma de explicárselo a los niños. Así que antes de querer formar parte de algo, les sugiero que lo piensen. En la vida real nunca van a tener su propia serie con su particular universo.
2 de noviembre de 2009
19 de octubre de 2009
99 escalones y medio 21:06
Leo la última entrada y me doy cuenta de que ya he escrito eso (o algo parecido) antes. Pero tarde o temprano vuelve a surgir el mismo tema porque en este momento es lo que siento y si se es un poco débil, como yo, no hay nada que tome más control sobre ti que los sentimientos (cuando de mes en cuando todavía sientes algo en ese proceso hacia la insensibilización definitiva del que también he hablado). Antes pensaba que tendía a repetirme, ahora lo defino como una reiteración porque cada vez hay nuevos agravantes que empeoran la cosa. Es como bajar un peldaño más en la escalera de caracol que nos lleva hacia nuestro infierno personal (con la extraña particularidad de que uno no siente más calor a medida que baja sino más humedad calándote en los huesos y también falta de oxígeno). Pero no se preocupen que me tomo mi tiempo de un escalón a otro, despacito, despacito, así que la cadera no me la voy a romper (a no ser que ahora me dé por ir a clases de baile de salón, cosa que dudo mucho. En verdad tengo más posibilidades de que me dé una paliza una vieja a la que se le ha estropeado el móvil, entre ella y la otra paisana amiga inseparable que va con ella). Qué pena que en la vida real nadie sea tan amigable que esté dispuesto a llegar a un acuerdo inverosímil como que no son ni 99 ni 100 escalones, que son 99 escalones y medio.
16 de octubre de 2009
Nuboso a muy nuboso 12:32
Cada vez que me pongo a escribir una entrada las primeras palabras que se me vienen a la cabeza son "No sé". Supongo que es un síntoma más de que no andamos por buen camino. Cuanto más mayores somos menos tolerancia tenemos, o menos paciencia (llámenlo como quieran). Es lo de la gota que colma el vaso, el último candado del baúl que guarda lo peor de nosotros mismos, la muerte de la neurona que rige nuestra bondad... De modo que ahora, aquí, entre nadie y nadie, puedo decir abiertamente (por muy cobarde y mezquina que demuestre ser) que no quiero tener que pasar por esto. No quiero, y tengo la impresión de que estoy dispuesta a ignorar todo sin mucho cargo de conciencia a fin de mantener mi propio bienestar. El otro día pensando en todas estas cosas me venía a la mente la letra de una canción de Alaska y Dinarama: "Desengáñate, ya no sé quién soy, pues he pasado de ser mala a ser peor".
13 de octubre de 2009
En la rueda 14:20
Alguien te tiende la manita y estás dentro. No es difícil salir, sino tener ganas de hacerlo. Los ojos son para querer y las manos para ambicionar. Señores, en realidad poco se necesita, pero todo se desea. Les diré la verdad, por mucho que se esfuercen, cuando lo consigan, la felicidad no les durará más que un momento, no porque sea un objeto y las cosas no den la felicidad ni demás pamplinas. ¡Claro que dan la felicidad!, la sensación de poseer y el triunfo en la conquista ha alimentado el ansia de la raza humana por milenios, siempre y cuando mientras cogemos eso no nos fijemos en si hay otra cosa.
Dejemos de gastar nuestras energías en buscar, en conseguir, en alcanzar y empecemos a plantearnos el ocuparlas en mantener, en cuidar, en no abandonar... así, en nuestra vida, no todo será algo efímero.
Dejemos de gastar nuestras energías en buscar, en conseguir, en alcanzar y empecemos a plantearnos el ocuparlas en mantener, en cuidar, en no abandonar... así, en nuestra vida, no todo será algo efímero.
12 de octubre de 2009
Enseñanza general básica 20:12
No voy a decir que todo el mundo sin excepción, pero mucha gente alguna vez en algún momento desea cambiar de vida, de forma de ser, de aires... en resumen, quiere ser alguien distinto. Personalmente no creo que nosotros seamos los responsables de cambiarnos, sino los demás. Son las cosas que nos pasan y las personas que conocemos las que influyen en nuestras actitudes y nuestra forma de pensar. La única elección que podemos tomar es si dejamos que alguien nos cambie y hasta qué punto. Lo que ya es bastante. Porque quien se deja llevar sin tener en cuenta estas decisiones puede acabar siendo otro, siendo igual que quien lo maneja o no siendo nada.
¿Puede uno escapar siempre de la influencia de los demás?¿Puede imponer la suya? Supongo que habrá quien tenga esa destreza, a mí me resulta imposible. Todo el mundo me afecta, a veces me dicen: "no es personal". Yo les respondo: "Para mí todo es personal" y es cierto. Por desgracia, no me cambian, sólo me dan un motivo más para seguir siendo así. En fin, supongo que nos veremos todos en el infierno... o no, por aquello de que va a estar demasiado concurrido.
22 de septiembre de 2009
El día trailer 22:47
Señores, hoy es mi día-trailer, ese en el que una sucesión de imágenes cada vez más rápidas, rótulos que aparecen con ímpetu sobre fondo negro e insertos de frases lapidarias a ritmo de una música impactante se agolpan en mi cabeza porque hoy... aish... hoy se acaban mis vacaciones (un segundo que me enjugue las lágrimas) y a estas alturas uno ya se está oliendo la tostada quemada y vaya miedo. Creo que debería hacer un esfuerzo y tomármelo como la promo de la nueva temporada de una serie (por aquello de que los personajes ya son conocidos, tiene una estructura establecida y, bueno, cuando una serie vuelve eso anima). El problema es si nos cancelan o si resulta que quien suscribe es un personaje secundario con poco recorrido en la historia o que soy de una raza de las que suelen ser vilipendiadas en el cine y la televisión, como en la nueva temporada de Fringe, ¿qué demonios pasa?¿como no se podían cargar al afroamericano se cargan al... (por respeto a los que aún no han visto el capítulo se retira esta parte de la pataleta)...? (Esto es probable porque me da que allí el elemento marginal soy yo.) Al menos lo estoy visualizando con mucha acción (dramática en su mayoría) y una fotografía estupenda (bueno, casi que más bien son efectos especiales) que me hacen parecer la caña de atractiva, pero no quiero pensar que me tocara formar parte del elenco de esa serie nueva tan cacareada (sé el título, pero no lo pongo, que ya está bastante promocionada) en el que todo el mundo se desmaya durante un lapso de tiempo y mientras la pausa ven su futuro. Por Dios, qué rollo, 2 minutos de emisión en negro.
20 de septiembre de 2009
16 de septiembre de 2009
Siempre nos quedará el flan de queso 22:56
El recuperar las entradas del blog no es la única mala decisión que tengo en la lista, hay más pendientes de ejecución. "¿Qué me está pasando?" me gustaría que se preguntaran (más que nada para poder seguir con la entrada, pero no se preocupen, en realidad tengo claro que lo que se preguntan es: nada, sólo piensan "¿a mí qué coño me importa?"). Bueno, no espero que me entiendan, así que no lo intenten, gracias, ya pueden ir a ver el fútbol; porque todo el mundo al que se lo cuento me dice: "¡no hagas eso, no hagas eso!". Y, sin embargo, yo continúo dispuesta a seguir adelante como las niñas monas y tontas que huyen en las películas de terror (por cierto, la capital de Brasil es Brasilia, que me estoy acordando de las pánfilas de "Aún sé lo que hicisteis el último verano"). En fin, que probablemente yo también sea un tanto idiota y me ciegue la posibilidad de unas vacaciones gratis, en mi caso es más bien la opción de tener una vida aún mejor (porque no creo que actualmente tenga una mala vida para nada). Es como (hablando de pasar miedo, sí, pueden empezar a gritar porque aquí va una de mis horribles metáforas) si uno camina por un sendero y de repente se topa con un muro inmenso, alto hasta el cielo y más largo que la muralla china. Camina bordeando hacia los dos lados, pero no hay ninguna puerta ni otro modo de atravesarlo, es imposible escalarlo y no parece tener fin. No puedes tirarlo abajo, no tienes medios y no sabes cómo es de grueso. Tarde o temprano, uno desiste y se va por dónde ha venido. Si no tienes nada que ganar, no pasa nada por perder. Por primera vez en la vida sólo quiero quedarme con lo bueno y ahora que ya ha llegado lo malo no pienso pelearme con ello. No se trata de huir, sino de aceptarlo y seguir por otro lado. De todos modos no puede uno alimentarse sólo de dulce, el empalago acabaría matando (aunque en aquel momento te hiciera tan feliz que pensases que podrías pasarte la vida disfrutándolo).
Debería estar prohibido que después de los buenos recuerdos vengan otros malos a estropearlo todo.
El mejor flan de queso del mundo mundial lo podéis saborear en el hotel rural "La Charca" en Sebúlcor (Segovia). Ahí queda un buen recuerdo.
14 de septiembre de 2009
Recopilatorio mortal 10:12
Pedacho de título de película de la semana que me ha salido. En fin, supongo que habréis empezado a notar que el número de entradas pasadas ha aumentado considerablemente y muchos pensaréis que hay un concurso en Blogger del que nadie sabe nada y en el que si superas las 200 entradas te regalan una Playstation 3 o un pisapapeles de Dark Vader (que vienen a ser lo mismo cuando a la primera se le estropea el lector de discos), pero no es el caso (lo siento por el que tenía 199 entradas y se estaba haciendo ilusiones). No son más que mis antiguas entradas de todos los OLQV que hubo en la historia (y aún me quedan unas cuantas por subir porque las que tienen varios comentarios es un infierno reproducirlas). Probable pregunta generalizada: "¿A qué viene esto?". Bueno, lo he estado pensando bastante y a pesar de que parece totalmente absurdo creo que se estaba haciendo necesario, aunque haya cien mil motivos para echarse atrás como: a) un posible chantaje, cualquiera que sea medianamente avispado sabe que tengo menos círculo social que el abuelo de Heidi y puede averiguar sobre quienes tratan las entradas (las pocas que no son sobre mi maravillosa persona) y amenazarme con decirle "ey, esto va sobre ti". Yo le recomendaría que el chantaje lo hiciera por mail porque si es por teléfono o por carta no le iba a compensar el gasto aunque me sacara todos los ahorros de mi vida, ni siquiera sé si aún siendo el correo electrónico gratuito le va a salir por cuenta el gasto de electricidad. b) vergüenza, para esto llegamos tarde, ya la siento (y toda propia) y la seguiré sintiendo por toda la eternidad (así que no puedo garantizar la permanencia de esas entradas si no es por el trabajo que me está llevando resubirlas). c) recordarle a alguien cosas que no le guste recordar, en esa lista estoy la primera porque está claro que la que tiene más problemas con superar las meteduras de pata siempre he sido yo y está constatado que lo que hice (mal), hecho está, y borrarlo nunca ha podido cambiarlo. Así que va siendo hora de afrontarlo todo, lo de ahora y lo de antes, en lugar de abandonar cuando me canso y huir cuando me agobio. Sólo espero que cuando todo esté en su sitio, todo vuelva a estar en un buen sitio.
24 de agosto de 2009
El dilema París 13:42
En las series de televisión norteamericanas los adolescentes tienen cierta fijación por viajar a París (¿?). Cuando repentinamente les surge la oportunidad con una beca conseguida no sé sabe cómo porque entre tribulación y tribulación no se les ve dar palo al agua, el personaje, generalmente ella, se ve en una terrible encrucijada: quiere ir, es la oportunidad de su vida para que le metan un clavo por tomarse un café, pero a su vez no quiere separarse de su amor no correspondido por si un día él se da un golpe en la cabeza y por fin se da cuenta de que ella es su chica ideal. Por su parte, el susodicho le dice en plan enrollado que es lo mejor para ella y que se pire, pero en el último momento, cuando ya tiene los billetes comprados o incluso en el aeropuerto después de haber facturado la maleta, él se da cuenta de que la ama (en ese preciso momento, no durante los 48 capítulos anteriores). Ella se queda, o se va y vuelve enseguida, abandonando todo por su amor (o porque ya se ha enterado de que París no es lo que ellos creen), salen juntos media temporada y luego ella lo deja por un motivo incomprensible y absurdo para empezar a salir con otro que al final resulta ser gay. Pero ya me estoy saliendo del tema y lo que a mí me interesaba de este tipo de situaciones es la idea del sacrificio, como una cosa te aleja de otra, que es de lo poco que tienen de realista estas historias. El tiempo es la deidad que más sacrificios exige, para proporcionarnos un instante de paz nos arrebata 10 de dicha y nos obliga a sufrir 50 de agonía. Hemos de sacrificar tiempo al propio tiempo para obtener "nuestro" tiempo. Y cuando llega ese momento, nunca compensa el haber pasado por tanto. Es el problema de creer que algo que no conocemos puede ser maravilloso. Y no me refiero sólo a la ciudad del amor, sino también al novio tonto.
2 de agosto de 2009
¿Qué versión elegirás para recordar esto? 17:26
Si algo me ha quedado claro es que una cosa es lo que sucede y otra bien distinta lo que se dice que ha sucedido. No se trata sólo de que cada uno cuenta la feria según le va, es que la tendencia actual va más allá y la historia se convierte en todo lo que podamos imaginar sin llegar a resultar unos mentirosos de primera. En mi tendencia natural a examinar los hechos del pasado (con la idea clara de que estos se hayan condicionados por mi visión subjetiva) no puedo evitar preguntarme cómo contarían esos episodios los otras personas que los vivieron y si la historia sería sólo una versión distinta o un cuento totalmente diferente.
30 de julio de 2009
Et si tu n'existais pas, dis-moi pourquoi j'existerais 21:20
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Pues eso.
A veces no sé cómo tomarme las cosas. Pero, por otro lado, creo que sería horrible poder leer la mente de la gente, antes me parecía una opción interesante, ahora creo que nos pasaríamos todo el tiempo con ganas de vomitar. Aún así echo un poco en falta que la gente diga lo que le está pasando de verdad. No me echen nada en cara, siempre he sido bastante honesta (poco más puedo ofrecer).
27 de julio de 2009
Tú al hospital y yo a Córdoba 21:52
En el año 2009 (eme eme palote equis) viendo que volver a anexionar Prusia se me estaba complicando un poco y que la parte en 3D de Harry Potter era un timo porque duraba menos que la siesta de un hiperactivo, decidí retroceder un poco más en el tiempo en cuanto a estrategias militares y empezar mis planes de conquista mundial por abajo del mapa, estilo Alejandro Magno o Yola Berrocal. Así que el mal se cirnió sobre la jovial ciudad de Córdoba (no llegué más abajo porque la peli en el tren era un poco aburrida y me bajé donde pintó). En parte ya venía un poco quemada porque me habían birlado mi asiento en el avión. Llego con mi tarjeta de embarque en mano y me encuentro a una familia telerín aposentados, les comento que ese es mi asiento, se quedan tan panchos, viene un auxiliar de vuelo pusilánime cuya argumentación es que aunque ellos tenían que haber posado el culo dos filas más atrás como viajan en familia al parecer se pueden sentar donde les sale de la gana y que yo me siente en otro lado a no ser que quiera obligarlos a levantarse, estoy a punto de contestar que me cambio porque bastante desgracia tiene la niña de tener unos padres que no saben leer, pero opto por no decir una palabra más porque quiero aprender a controlar mis recientes arranques de ira y canalizarlos hacia una úlcera que me proporcione una jubilación temprana. El cobarde me indica que me siente junto al pasillo, al lado de una pareja mayor en la que él se dedicaba a dar golpes con los nudillos a la ventanilla para hacer un test de resistencia y su señora, después de santiguarse, se pasó colocándose la mercancía dentro del sujetador durante todo el despegue. A partir de ahora me alquilaré unos parientes sicilianos para poder ocupar mi asiento de ventanilla en paz. Volviendo a mi estancia en la ciudad del sablazo con las bebidas frías, me llevé una gran decepción porque a todo el que me encontraba le preguntaba por Lucho, pero lo que me respondían no tenía mucho que ver con si lo conocían o no. Tampoco encontré ninguna estatua en su honor. Me pareció muy raro. De modo que la semana que estuve por allí maté el tiempo haciendo un cursillo de introducción al bacarrá. Lo más difícil fue elegir qué jersey ponerme cada día porque sólo me había llevado cuatro y no todos combinaban con la trenca. Al final lo único que me quedó claro es que en el 2026 Córdoba quiere ser ciudad logopeda de la agricultura. Pero no todo fueron risas y Mezquita cuando a mediados de la semana alguien me llama para decirme que está en el hospital. Y de su círculo concéntrico es a mí a la primera persona a la que llama, da más miedo que Stevie Wonder de taxista, es como para recomendarle que de paso le hagan un escáner cerebral, ¡a quién se le ocurre!, ¿no?¿No...? Ante la noticia digo una serie de chorradas con mi habitual insensibilidad. Duermo mal. Mierda, estoy preocupada. ¿Saben eso que siempre les digo de que los amigos sólo dan trabajo y disgustos? Pues ya ven que es cierto. En fin, a día de hoy puedo decirles que he vuelto sana y salva, y, afortunadamente, no soy la única que lo está.
12 de julio de 2009
Todos los hechos tienen un efecto 20:20
Hoy iba a deleitarles con un relato mitológico, pero me ha entrado la desgana, así que bien puedo hacerlo mañana... o nunca. Tanto da. La verdad es que paso de concentrarme en nada, no vaya a ser que me dé cuenta de algo que no debería. Creo que es un buen momento para fingir felicidad (que según los científicos es algo muy malo para la salud, así que me parece una forma muy irónica de matarse). Confieso que estoy un tanto decepcionada, más decepcionada de lo habitual quiero decir, aunque tampoco es que la decepción me la haya llevado ahora, sólo ha sido un recordatorio, pero creo que es lo de que no acabe de desaparecer lo que me incomoda. Me gustaría decirles algo sumamente inteligente, pero eso es algo improbable. Saben qué, el árbol suena igual aunque no haya nadie en el bosque para oírlo, no es algo opcional. En cambio sí es decisión mía lo que hago, hacer las cosas mal (tiene mucho de talento, pero también algo de voluntad). Espero que ustedes sí sean inteligentes.
9 de julio de 2009
Malas ventas 20:20
Las cosas nunca salen como uno las planea porque cuando se piensa en algo rara vez se tiene en cuenta la realidad en lugar de dar prioridad a nuestra complacencia. Del análisis de los hechos sacamos las pistas que nos dicen cómo es la historia en realidad. Si se arrodillan ante alguien lo que se van a llevar es una patada en la cara y unas cuantas risas a su costa. No me digan que hay gente buena en el mundo, sólo hay gente que no sabe ser mala, que es distinto, pero de poder elegir serían todo lo crueles y egoístas que pudieran. De modo que la próxima vez que hagan el enorme esfuerzo de fingir algún interés por alguien que no sean ustedes les insto a que dejen claro que, como todo tipo de esfuerzo, es algo efímero, a fin de que puedan seguir manteniendo la creencia de que son buenas personas (si es que la tienen). A los que, como yo, alguna vez les acucia la necesidad de corresponder a un pequeño y emotivo gesto de aprecio, cállense la boca y finjan que les da todo igual, van a ahorrar mucho tiempo y dinero.
30 de junio de 2009
Programa Perro Rabioso 23:56
Otra vez se me está acabando el día programado para una nueva entrada y no me he preparado nada y así pasa lo que pasa con estas entradas atropelladas, que hace falta un diccionario y muchas ganas para captar de qué estoy hablando porque parece que estoy de atropina hasta las cejas. Siempre me parece que tengo tiempo y luego me entretengo poniendo una lavadora, intentando saber qué tiene de diferente un modelo nuevo de Asus EEEPc (como quieran colgar una foto de cada versión que sacan en los pasillos de la empresa van a tener que ampliar Taiwan) o desarmando cabezas nucleares y cuando me doy cuenta se ha hecho tarde y a la que no le quedan ganas es a mí. Pero hay que tener un poco de disciplina porque si no se acaba muerto, se lo digo yo que lo he estado. Volvamos al asuntillo en cuestión, si hay algo en lo que no hemos (he) mejorado nada, vale, corrijo, si hay algo en lo que no podría mejorar aunque me lo propusiera con todas mis fuerzas es en cambiar mi relación con el mundo (que tampoco está muy claro que exista). Y es que me estoy hartando de todo y sí, yo me quejo mucho, pero son quejas banales que no constituyen la base para ninguna batalla personal, yo vivo y dejo vivir, paso de todo, y de hecho siempre he creído que la gente que más ha sufrido no se queja de casi nada porque sabe lo mal que pueden llegar a ponerse las cosas, y estoy de lloricas y huevones hasta arriba y saben lo que pasa en estos casos, que me quemo y me paso todo el día rezongando y cortándole el rollo a los que no tienen más delito que estar ahí (también sufriendo lo suyo) y ser normales. Pero es un mecanismo como otro cualquiera que no va a cambiar porque perro viejo no aprende nuevos trucos. Y ustedes se preguntarán: ¿pero acaso es posible tratar contigo alguna vez? Mmm, no se sabe.
26 de junio de 2009
La princesa en el castillo sin amueblar con vistas a una chatarrería 22:00
Ya queda menos para el final del cuento, no de este cuento, es otro al que me refiero, no estaba pensando en éste porque esto es más como un promocional de un producto de limpieza en reproducción continua en su supermercado habitual. ¿Hasta dónde estira la suerte de los tontos? A veces dudo de que podamos seguir sobreviviendo de este modo. No sé qué decir de mi personaje en este caso, ¿era bueno?¿era malo?¿era como siempre? ¿En cuánto debería fijar mi agente mi caché para futuros papeles?¿Volveremos a interpretar el mismo papel en el futuro?¿Con el mismo éxito? Me pongo la mano en el corazón y una vez más noto un latido desacompasado y estúpido. ¿Debería dejar el mundo... del... espectáculo?¿O mejor voy a ver al Mago de Oz para pedirle que me dé un cerebro?
22 de junio de 2009
Por el precio de un sello 22:46
La semana pasada recibí una carta, no es nada especialmente personal, pero siempre me hace sonreír porque me permite recordar la persona que una vez creí que podría ser (y nunca fui) y por un instante hace que tenga la esperanza de que aún podría llegar a serlo. Me sorprende que siga llegando cada año, yo no la espero y no creo que lo siga haciendo por mucho más tiempo, pero me gusta sacar la correspondencia del buzón y verla ahí, porque es un retazo del único sueño que he tenido.
16 de junio de 2009
¿Cuándo va a llegar la salvación? 23:30
Se me ha dicho alguna vez que aquí no me explico bien y no se sabe a ciencia cierta de qué demonios estoy hablando a cada momento. Mi respuesta es: ¡pues claro que no me explico! Esto son disertaciones mías que no les van a llevar a ningún lado con bonitas vistas y bufet libre. Si quisiera compartir mi vida me buscaría, no sé, amigos que me escucharan obligados en aras de la amistad y su doliente reciprocidad (con lo que yo tendría que aguantar también su chapa). Y si contara mi vida tendría mucho más público por el morbo de saber cuándo voy a suicidarme, lo que no me interesa. Vislumbro que esto va camino de ser un nuevo fracaso, ya que no ha cambiado la situación que desembocó en los anteriores fiascos. Mmm, creo que necesito un tema, un tema del que no haya hablado, un tema del que no me importe hablar (aún sabiendo que no tengo ni puñetera idea de nada). Se aceptan inferentes sugerencias.
14 de junio de 2009
Pim pam ¡fuera! 23:00
Tengo que llegar a un consenso sobre cuántas energías le voy a dedicar a cada cosa, para no quemarme más aquí, allí, en todas partes. Siempre he sido rara, pero ahora ya me da por la paranoia de que me quieren volver loca. Pues saben qué, que llegan tarde, jiajiajia, que de la cabeza hace mucho que estoy muy mal. Ajo y agua. Ni perro del hortelano, ni gato del horticultor, ni galápago del florista, ni nada de nada. Estoy más cansada que el paparazzi que sigue a Paris Hilton, que la muchacha no sale de una para meterse en otra, y ya es que no sé qué hacer. Y todo es por tu amor, que dice una canción, en este caso por el de muchos. Creo que mi falta de interés por todo, me está llevando a elegir interesarme por nada, por nada que anteriormente me haya importado mucho. Una extraña dicotomía porque en realidad lo hago sin mucho entusiasmo. Es una paradoja más en la vida, como tantas otras. Tengo ganas de que todo pase de largo. Buenas noches, que duerman bien, dentro de un rato será otro asqueroso lunes.